
Tras observar que no son pocos los colombianos que se le miden a hacer grandes inversiones y largos viajes para ver a las bandas de sus afectos, un número creciente de empresas locales parece haber adoptado la consigna de 'si el evento no viene a ti, yo te llevo al evento'. Y es que como dice Philippe Sieghentaler, socio de Absent Papa, "Mucha gente se anima porque sabe que estos eventos tienen un cartel que difícilmente podrá verse en Colombia y porque yendo en grupo no se siente sola".
Cuando tenía 26 años y estudiaba Comunicación, Philippe decidió rebuscarse el dinero para ir a Estados Unidos para ver a Bob Dylan y Willie Nelson en Atlanta, y a Savannah en Georgia. Luego se fue a vivir a Europa, donde continuó con el Montreux Jazz Festival en Suiza y el Rock Im Park y el Southside Festival en Alemania.
Hoy hace parte del equipo de una emisora y aplica lo aprendido. Este año, él y su socio Gabriel García armaron un viaje con más de 20 personas a Coachella, un festival de tres días en California donde se presentaron artistas tan importantes como The Cure, The Killers y Paul McCartney. El paquete no solo incluía asistir a los tres días de conciertos sino estar en una zona VIP. "Los que fueron tuvieron la oportunidad de estar en el mismo espacio de los artistas", cuenta García.
Ahora los socios le apuestan a Lollapalooza, que se llevará a cabo entre el 6 y el 10 de agosto. El paquete va desde 1.200 dólares, "un precio muy bajo por cumplir el sueño de muchas personas de ver a Depeche Mode, Lou Reed, The Killers y más de cien bandas de vanguardia", asegura García.
Los pioneros
Con esta iniciativa, Absent Papa sigue un camino que la empresaria Zohé Vinasco ya había abierto en Colombia con su agencia Viajes El Principito.
En 2002, la afición por el rock había llevado a Zohé a ahorrar para ir a Venezuela a ver a Roger Waters. El resultado fue tan positivo que decidió asistir a otros conciertos en diferentes lugares de Suramérica y pudo ver a Def Leppard y a Megadeth, cuya presentación en Colombia se había perdido años atrás.
En esa época Zohé era dueña de Lord Gamba, un bar de rock en la Zona Rosa de Bogotá y sus clientes le pedían que hiciera conciertos en Colombia de bandas como Iron Maiden. "Lo más cerca que estuve fue cuando traje a Paul Di'anno, que había sido vocalista de la agrupación", recuerda. Sin embargo, se le ocurrió que podía hacer que otros colombianos cumplieran su sueño de viajar a ver su banda favorita y llevar a la práctica su profesión. "Al fin y al cabo -cuenta la empresaria musical- yo había estudiado Hotelería y Turismo y no había puesto en práctica mi carrera". Ahí se le encendió la chispa para crear Viajes El Principito.
Por medio de esta agencia, un grupo de 57 mechudos viajó a Buenos Aires para ver a los Rolling Stones en febrero de 2006. El viaje duraba 15 días e incluía los dos conciertos en la capital argentina, recorridos por los bares y tiendas de rock en la ciudad, además de entradas para espectáculos locales y las atracciones tradicionales de la ciudad. "En el hotel advertimos que íbamos en plan de fiesta roquera y logramos que nos sirvieran el desayuno hasta las 11:40 a.m. y no hasta las nueve, como es lo normal", relata Zohé. Como el experimento resultó, dos semanas más tarde llevó a 30 personas a ver a U2 en la capital argentina. Después el negocio siguió con la agrupación de rock gótico The Gathering, luego con Aerosmith y finalmente con el festival Quilmes Rock.
Otra empresa que se le midió a hacer paquetes turísticos para Rolling Stones y U2 en Buenos Aires fue Tuboleta, que ofreció tarifas de entre 1.200 y 1.500 dólares por persona, aunque sin los atractivos para los melómanos que ofrecía El Principito.
Al final, unos cien colombianos -incluidos los que fueron por su cuenta- viajaron desde Bogotá para asistir a la presentación de la banda irlandesa, lo que dejó en claro a los empresarios que el 'turismo musical' podía convertirse en un floreciente negocio.
Sin embargo, la luna de miel con Argentina se acabó. "El precio del dólar favorecía hacer estos viajes, pero después se volvió un deporte de alto riesgo -recuerda Zohé-. Iba a hacer Black Sabbath, reuní 20 personas, empezó la locura del dólar y preferí no arriesgarme a perder mi dinero".
Por ahora, Viajes El Principito tiene suspendidos los negocios, pero la presencia de Absent Papa en el mercado mantiene vivas las esperanzas de los fanáticos que además de música quieren seguridad y privilegios. Después de todo, como dice Zohé, viajar a ver las bandas tiene un ingrediente especial: "Es como reafirmar que tú eres el más fan y estás en un grupo de gente exclusiva".
Fuente: Cambio.com.co
Título original del artículo: "Empresarios colombianos crean paquetes turísticos para ir a los conciertos de las grandes bandas"
Publicado en Entretenimiento, Revista Cambio.com.co (24 de julio de 2009)