La edición especial está planeada para los días 17 a 19 de abril, estarán grandes leyendas junto a los artistas más destacados en los rankings en Reino Unido y Estados Unidos.
Entre ellos estarán Paul MacCartney, The Cure, Morrisey, Franz Ferdinand, Leonard Cohen, The Killers, The Chemical Brothers, TV On The Radio, My Bloody Valentine y The Yeah Yeah Yeahs, y 120 bandas más.
La historia
La melancolía que por 30 años imperó sobre el recuerdo de Woodstock 69, esa añoranza en torno a Jimi Hendrix y su himno de E.U. marginal y desgarrador, reencarnó en quienes organizaron la edición Woodstock 1999. Y fue un contundente desastre: el mercadeo excesivo, las provocaciones violentas y el daño al medio ambiente pusieron una etiqueta negra en los conciertos masivos.
Pero pocos sabían entonces que otro festival surgía ese mismo año en el desierto cerca al poblado de Indio (California), y que a partir de ahí el espíritu de reencontrarse para ver en concierto a algunas de las mejores bandas del mundo seguiría vivo, bajo el nombre de Coachella Valley Music And Arts Festival, que cumple 10 años en abril.
Las pretensiones de sus organizadores parecen inferiores a las de otros festivales: por lo general, la asistencia anual es de 50.000 a 60.000 personas. Pero, han logrado mantenerse incluso contra los vacíos económicos.
Otras ya han pasado. Antes de convertirse en el éxito que son hoy, Kings Of Leon y Bloc Party estuvieron allí y se lucieron. Y esta será la primera vez que McCartney actúe en Estados Unidos en un festival masivo. Amy Winehouse estaba 'planillada', pero sus inconvenientes de visa la obligaron a retirarse de la programación.
Durante los tres días, los visitantes roqueros que llegan de todo el orbe acampan en sus tiendas. Hasta el día de hoy, en sus anteriores nueve versiones no se ha presentado ningún disturbio y, por el contrario, se ha convertido en un modelo de análisis para otros encuentros de ese tipo en el mundo.
"Creo que es clave pensar en los artistas que pondrás en el escenario", argumenta Paul Tollet, el creador del festival de Coachella y actual promotor de conciertos, quien agrega que lo importante de un buen festival es darle la identidad y satisfacer al público: "Si pones artistas que roquean con el público, está bien. Si los artistas responden a ese amor del público, cuando llegan allá, todo el mundo es muy respetuoso con ellos".
Tollet es la cabeza de la firma Goldenvoice, gestora del show, que además ha participado en la organización de algunos conciertos en Colombia, siendo la 'parte estadounidense', como en The Mars Volta y Coheed & Cambria.
Pero los antecedentes de la cumbre roquera de tiendas bajo el sol de 38 grados de Coachella se encuentran mucho antes, en 1993, gracias a la impertinencia de la banda Pearl Jam.
El aclamado grupo que lideraba Eddie Vedder decidió boicotear al monopolio de vendedores de boletas de conciertos en la ciudad de Los Ángeles y fue cuando organizó una presentación en pleno desierto a dos horas y media de la ciudad, apostándoles a todos que la gente llegaría.
La idea de mantener vivo el evento no ha sido fácil. Ya en el 2000 casi tienen que retirarse por motivos económicos, pero se impuso la perseverancia: "He seguido en esto porque es muy divertido. Nos mantiene contentos a todos (...) Sabíamos en los primeros años que todo iba a ser difícil entonces pero que en algún momento íbamos a ser recompensados", explica Tollet.
Hoy, el encuentro tiene todas las facilidades, hasta un tren que va de la capital de California hasta el lugar del Empire Polo Field y que ya hace leyenda bajo el nombre de 'Coachella Express'.
Pero Coachella no es un evento gratuito como Rock al Parque, de Bogotá, que este año llega a su edición 15. Tampoco es económico: Las boletas para los tres días pueden costar 269 dólares (alrededor de 600.000 pesos).
"Cada año llega un buen número de colombianos, algunas decenas, según vemos en nuestros reportes de venta de boletas", asegura el empresario.
De hecho, hay agencias en Colombia que organizan el viaje. Absent Papa Events ofrece un paquete por 1.200 dólares en hotel y 999 en carpa, con boletas incluidas.
El caso de Coachella ha significado una bocanada de aire para una amplia cantidad de artistas que hoy dependen exclusivamente de los conciertos y no de la venta de discos.
Por eso, Tollet cree que la cultura rock no ha muerto ante las oleadas de la electrónica y las crisis económicas:
"No es necesario que algo tenga que morir para que nuevas corrientes surjan. Acá tenemos todas las corrientes de música sonando a nuestro alrededor". Según él, esta es la clave para un buen festival.
Termómetro para 'la otra música'
El Festival de Música y Artes del Valle Coachella se realiza en un escenario dominado por el césped, en el que se confunden temperaturas de casi 40 grados centígrados con el calor de la música independiente y los beats de propuestas electrónicas.
Poco a poco, los conciertos de este Festival se han convertido en un termómetro para medir los alcances de artistas que se mueven por terrenos menos comerciales o predecibles. En ese sentido, Coachella ocupa un lugar de importancia junto a festivales como el de Glastonbury (Reino Unido), en junio.
Pero Coachella también comparte escenario con un show radicalmente distinto: una semana después de su cierre viene el Stagecoach California's Country Music, que agrupa a las bandas de música campirana de mayor éxito en E.U.
CARLOS SOLANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
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